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Yoga Integral

"Todo forma parte de nosotros", por Saraswatti Devi

"Todo forma parte de nosotros", por Saraswatti Devi El Yoga es un camino hacia el reencuentro con uno mismo

Oriente conoce e investiga desde hace milenios aspectos del ser humano que Occidente, desde algunas décadas, comienza a desenterrar. Nuestra cultura judeocristiana nos ha enseñado a esperar todo desde el afuera, a sucumbir frente a las circunstancias externas, a creer que todo es culpa de alguien o de algo, sin que nosotros tengamos participación en ello.
Oriente, en cambio, nos dice que todo parte de nosotros mismos, no habla de culpas, sino de acciones que generan efectos, sin catalogar en buenos o malos, ya que todos van enriqueciendo nuestro camino de evolución y crecimiento. Que transitamos bajo la tutela divina, pero como buen Padre, nos deja elegir nuestros caminos.
Esto implica un compromiso, ser responsables de la propia vida no siempre es aceptado, requiere modificar muchas cosas en nosotros mismos, que en un principio pueden generar rebeldía, pero se va despertando la conciencia y con ello la comprensión de nuestra naturaleza.

Unir, uncir, ligar

La palabra yoga significa unir, uncir, ligar. Esta definición abarca tres aspectos:
1) Unión e integración con los distintos niveles que componen el ser, superficiales y profundos.
2) Unión e integración con el mundo que nos rodea.
3) Unión e integración con la energía universal o Divinidad.

El yoga no es un placebo, no es una pastilla que anula los síntomas u oculta las causas. Es un camino hacia el reencuentro con uno mismo, desde donde surge toda la información que necesitamos para comenzar otro camino: el de la sanación.
El yoga considera al ser humano como un conjunto de niveles (cuerpos) vibratorios que se relacionan y modifican mutuamente. Estos cuerpos, físico, mental y emocional, son los vehículos del espíritu para manifestarse en este transitar por la tierra.
Cuando estos cuerpos están disociados (por ejemplo, actúo contrariamente a lo que siento) se alejan de la Fuente (espíritu) y sobreviene la enfermedad.

El precio del confort
Al ir evolucionando en el plano material, el ser humano ha desarrollado capacidades extraordinarias y fue creando un mundo maravilloso de tecnología y comodidades. Ese confort le ha dado en cambio un alto grado de inmovilidad, traducido en horas sentado frente al ordenador, trasladándose en coche por distancias cortas, usando el ascensor para subir un piso o dos, etcétera.
Sumado a esto, el estrés cotidiano que acumulamos al no respetar los ritmos biológicos de actividad, descanso y distracción.
La escasa movilidad corporal que hoy padecemos va creando en nuestro cuerpo físico una situación de rigidez articular, tensión muscular, acortamiento de ligamentos y tendones, insuficiencia respiratoria, lesiones en columna y agotamiento mental. La permanencia de estos síntomas más otros componentes como una alimentación que sólo sacia a nuestro apetito sin aportar los nutrientes necesarios, va minando sutilmente nuestra calidad de vida en todos los niveles.
Cambios de humor, insomnio, alteración nerviosa, aumento de adicciones, escasa lucidez mental, depresión, ataques de ansiedad, por nombrar los más comunes. En principio son pequeñas señales que nos van alertando; si hacemos caso omiso de ellas, el estrés se instala con todo su señorío en nosotros.

Desde lo físico, el yoga trabaja sobre articulaciones y columna para garantizar el buen funcionamiento del aparato locomotor y prevenir las problemáticas de origen óseo-muscular.
También nos habla de un cuerpo vital o energético. En cada articulación y a lo largo de la columna existen centros de energfa (chakras) receptores y emisores de esa energía. La falta de flexibilidad puede producir bloqueos energéticos, que de persistir se transforman en enfermedades.
Otorga un papel fundamental a la respiración, mejorando no sólo el estado general del organismo, sino como canal para liberar y equilibrar nuestro cuerpo emocional y mental.
Un cuerpo flexible emociones y mente en calma respiración consciente, nos llevan a la tan ansiada relajación y, con ella, el restablecimiento de todas las funciones. La relajación es un baño de juventud para el sistema nervioso.
Por último, no por menor valor sino todo lo contrario, el yoga nos enseña a meditar. ¿Qué es meditar? El camino que nos conduce a a felicidad sin limites, al amor generoso, a la fortaleza mental y a la libertad espiritual.

"Tuve un segundo nacimiento, cuando mi cuerpo y mi alma se conocieron, se enamoraron y se casaron". KHALIL GIBRAN

Saraswatti Devi (Teresa Márquez) es Profesora de Yoga y publicó este artículo en el boletín mensual gratuito que edita la herboristería Esencial, uno de los centros donde ella imparte clases.
V.a. presentación de Saraswatti Devi

[Artículo en .PDF]
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