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Yoga Integral

Las claves de nuestra anatomía y su energía, por Francisco Martínez Soriano

Este artículo, publicado en la revista ’Esencial’ en junio de 2005, ha sido cedido por su autor, Aurelio Álvarez Cortez. ¡Gracias!

El doctor Francisco Martínez Soriano es catedrático del Departamento de Ciencias Morfológicas de la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad de Valencia. Doctorado en medicina y cirugía hace más de tres décadas, su especialización es la neuroanatomía, y sus líneas de investigación desde hace años tienen como eje central el estudio de la glándula pineal, cronobiología y ritmos circadianos, entre otros temas. Además, es académico correspondiente de las Reales Academias de Medicina y Cirugía de Murcia, Sevilla y Valencia, junto a otros antecedentes que lo distinguen como un destacado científico.

- ¿Cómo ha evolucionado el estudio de la anatomía, doctor Martínez?
- Antes era una asignatura básicamente descriptiva. En los años 30 del siglo XX hubo un anatomista alemán, Braus, que due el primero en investigar la estructura de la anatomía basándose en el estudio evolutivo de la embriología a lo largo de la escala animal, observando el desarrollo de huesos, múscolos y órganos. Vió que había procesos evolutivos del embrión humanos similares a otros embriones de vertebrados inferiores o mamíferos. A partir de estos estudios surgió una nueva escuela anatómica, funcional y holística, que es en la que nos basamos actualmente la mayoría de los anatomistas.

- ¿Hablamos entonces de partes separadas o sistemas integrados en el cuerpo?
- Se ha visto que los huesos, músculos y vísceras forman grupos que tienen una unidad de función. Braus demostró, aunque se sabía, que el cuerpo junciona como como un todo y que las estructuras individualos están totalmente ninculadas unas con otras. A los alumnos se les enseña que los músculos se desarrollan y organizan por grupos con efunciones similares y coordinadas, las cuales tienen una unidad nerviosa que los controla a todos, y un único tronco arterial que les aporta oxúigeno. Es lo que se ha dado en llamar sistemas o unidades neuromusculares, cuyos integrantes dependen a su vez de un segmento común del sistema nervioso central.
Ésto ha sido un salto muy cualitativo y muy importante en la comprensión, en la evolución y en la aplicación del conocimiento de la anatomía.

- ¿Qué permite comprender esta vision sistémica?
- Entre otras cosas se explica, por ejemplo, cómo la lesión de una parte puede afectar al todo o como la afectación o disfunción del cerebro puede afectar a los órganos, mediante lo que se llama enfermedades psicosomáticas, o qué actividad física desarrollada por los músculos genera una energía nerviosa que camina hacia el interior del sistema nervioso, integrandose en un sistema llamado reticular activador ascendente, que es una red nerviosa que dinamiza los procesos intelectivos y emocionales.

[...]

-¿Qué le sorprende de la estructura y el funcionamiento del cerebro humano?
- La interconexión existente entre todas las neuronas. No se puede hablar del cerebro humano de forma parcelada. Es un conjunto en el que todo está conexionado. En particular lo que llama la atención es la enorme capacidad que todavía tiene el cerebro. Hay cantidad de espacio en la corteza cerebral para crear más conexiones.

- ¿Es lo que afirmaba Einstein sobre la capacidad potencia que tiene el ser humano?
- Efectivamente. Incluso una de las potencialidades que habría que desarrollar en el cerebro es la de poder controlar, de alguna forma, la inmensa riqueza energética que se genera en el sistema reticular situado en la frontera del diencéfalo y el telencéfalo, es decir, entre lo que es consciente y lo emocional. Son unas redes nerviosas que constituyen una sustancia que si se pudiese controlar, nos llevaría a poder desarrollar todas esas cosas que leemos y nos maravillan de los grandes yoguis o maestros que se dedican a la meditación. Sabemos que el instrumento es la voluntad, el aprendizaje. No sé si es porque, quizá en nuestra sociedad, nos distrae demasiado el entorno y somos incapaces de hacer introspección para descubrir la enorme riqueza que existe dentro de nuestro cerebro, ya que, como dicen los grandes yoguis, la verdad está dentro de uno mismo.

- ¿Qué sucede cuando un yogui medita?
- No hay una explicación convincente, pero qué duda cabe de que algo ocurre. ¿Cómo podemos llegar a esas fases de concentración? No hay duda de que la fuerza de voluntad es el principal impulsor que nos lleva a alcanzar la meditación profunda. ¿Pero qué es ese estado? ¿Es un estado con un substrato orgánico o algo indetectable que está por encima? ¿Es nuestro Yo más profundo o un estado de energía primigenia? Alguien que lleva muchísimo tiempo como yo disecando cadáveres humanos se da cuenta de que el cuerpo, realmente, no es nada. Apenas una carcasa muy bien organizada, que siempre te lleva a preguntar: ¿quién mueve eso? Todo te conduce hacia el trascendentalismo y comprendes que debe existir una fuente que conecte con el sistema nervioso y que le dé fuerza y energía, a esa máquina perfecta que es el cuerpo humano.

- ¿Cuáles son los efectos de la meditación?
- Yo llevo poco tiempo haciendo meditación, pero he observado que sirve para equilibrar. En términos anatomo-fisiológicos, es como si se enlenteciera el funcionamiento del organismo, uno siente una pacificación de tipo biológico. Es un estado en el que siento como si se durmiera el sistema parasimpático, prevaleciendo sobre el simpático, que es el acelerador. Esa es la impresión personal que tengo.

- Quienes meditan perciben que el tiempo se detiene.
- Más que detención, es un enlentecimiento. Es curioso que cuando se empieza a practicar meditación parece que los minutos no pasan, y sin embargo, en una etapa más avanzada, ocurre todo lo contrario.

- ¿Cómo reacciona el cuerpo con la práctica del yoga o el tai-chi, en comparación con otro tipo de gimnasia?
- Tanto unas como otras disciplinas activan el dinamismo fisiológico porque se basan en el ejercicio, pero hay un matiz. En la gimnasia común se hacen ejercicios no violentos pero sí potentes, fuertes, muy sostenidos en el tiempo, requiriendo una gran esfuerzo metabólico. Esto genera energía que se transmite al sistema nervioso y dinamiza el organismo, pero evidentemente produce un estrés físico, hay un desgaste que a la larga puede pasar factura orgánica. Mientras que el yoga o el tai-chi son ejercicios energéticos más pausados, el esfuerzo es mucho más regulado, entonces la energía que producen resulta más beneficiosa porque se mantiene más tiempo y está más canalizada...

- ¿Hay un solo tipo o más de cerebro?
- El cerebro tienen dos aspectos. En el primero el cerebro se comunica con cada parte del cuerpo por una vía de ida y vuelta. Pero hay otro cerebro, independiente, que parece estuviese observando esas estructuras; es un cerebro más interior, el auténtico, que hace que pensemos, razonemos e incluso seamos capaces de pensar en un modo trascendental, más allá del cuerpo. El primero estaría supeditado al segundo, que es el que mueve la máquina, controla, observa, y no suele intervenir, aunque podría hacerlo si tuviéramos la educación suficiente para hacerlo. De hecho, interviene de manera inconsciente, sin que nos demos cuenta muchas veces. La propia intuición, creo, es una de esas manifestaciones que se genera desde ese cerebro interior. Yo lo veo así.

- Desde el punto de vista personal, sin olvidar su experiencia como profesional, ¿se pueden controlar las emociones?
- El control evidentemente se puede conseguir. Lo importante es que uno quiera. Eso lo da la madurez a través de la evolución. Sacar lo positivo de las experiencias nos hace ir madurando, para llegar al equilibrio emocional. La meditación ayuda, indudablemente. Es una herramienta complementaria y yo diría que fundamental.

- Usted lleva casi 30 años estudiando la glándula pineal, que suscita especial interés en quienes meditan. ¿Qué se sabe de ella?
- Es un reloj biológico. Yo siempre digo que es el órgano que nos conecta con el universo. Funciona gracias a la información que recibe de la luz y de las radiaciones geomagnéticas del entorno. Además, discrimina la longitud de onda de la luz. Cada una de éstas posee un efecto diverso sobre el funcionamiento de la glándula.

- Por lo tanto, también influirían los colores.
- Sí. La luz es el principal estimulador de la pineal, y en menos medida la intensidad del campo magnético. La glándula responde con la producción de una hormona, la melatonina, que tiene receptores en todo el organismo. La producción de melatonina se realiza en relación con la intensidad de la luz, de modo que cuanta más luz haya, menos melatonina se produce, y viceversa. Al mismo tiempo influye la longitud del fotoperíodo, es decir, durante el invierno, con días más cortos y menos luz, se produce más melatonina y en el verano, al revés. Esto hace que el funcionamiento biológico se vaya regulando de acuerdo con las estaciones.

- ¿Qué función cumple la melatonina?
- De manera general, es un regulador de la función, un marcapasos biológico; actúa como un freno en la zona donde se encuentre, enlentece el funcionamiento. Regula con ritmo pulsátil, hay una curva evolutiva a lo largo de las 24 horas. Cada equis tiempo, en horas, incluso semanas, etcétera, hay un ritmo de producción de melatonina. Esta hormona se relaciona con los biorritmos, los ciclos circadianos, ultradianos, infradianos, etcétera.

- ¿Cuáles son las cifras fisiológicas de melatonina?
- No se ha podido establecer todavía porque hay una gran variabilidad, depende de las personas y de la latitud geográfica en donde vivan. No es una cifra fija. No existe la misma cantidad de melatonina en alguien que vive en Ecuador que en un individuo de los países nórdicos. Eso influye en el carácter, incluso en las costumbres.

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1 comentario

vicente -

Quisiera preguntarle doctor que opina del reiki porque me gustaría hacer el primer curso.Gracias.
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